CAPITULO 2

EL AMARILLO

Tengo la cabeza que me da un poco de vueltas y parece que esta nublado, al final la predicción del móvil se ha equivocado, igual que ayer que decía que salía el sol y mira por donde qué final no te puedes fiar ni de Alexa.  (Alexa cuetéame un chiste)  que malos son esos chistes, tan malos,  que cuando pagas por un sudadera al los que van por ahi vendiendo ropa cargados y a la primera lavada toda llena de bolas, entonces es cuando piensas 25€ menos.

Hui como se me va la cabeza, después de la calada que le he dado al canuto se ve que la cabeza se me ha ido para otro lado, pero realmente tampoco me siento mal, bueno un poco si porque me da todo muchas vueltas y más sabiendo que estoy aturdido en el suelo,  con muchas incógnitas  en la cabeza.

Oigo desde el fondo: PLAS PLAS, Tom  estas bien.

Menudo Amarillo en la segunda calada tío ja ja,  me dijo Marcos cuando abrí los ojos y pude reaccionar,  tele transportado en mis pensamientos  se me había ido la cabeza,  a lugares de mi celebro que nunca sabía que estaban ahí, había entrado sin darme cuenta en las habitaciones cerradas de las cavilaciones más absurdas e incógnitas en las que  parecían,  que  me había perdido.

Marcos  no me siento muy bien y me da retortijones la barriga, me ha dado muy fuerte, dije incorporándome y viendo la higuera en este descampado solitario, me di cuenta de que la sensación placentera al mismo tiempo tampoco es agradable,  al mismo tiempo pensaba en la culpabilidad de que me había convertido en un porrero, cuantas incoherencias al mismo tiempo pasaban por mi cabeza, ya me veía comprando unas semillas y en el jardín de casa con unas macetas plantando una buena planta, para poder volver a fumar las caladas que me viesen en ganas, esas sensaciones nuevas en mi celebro causadas todavía por el efecto de la marihuna, me hacían pensar demasiadas cosas sin sentido alguno.

Levantándome  aturdido,  mire el canuto,  más de la mitad que quedaba y le dije a mi amigo de parvulario que ya no quería más.

Seguidamente levanto la cabeza, vi que tenía los ojos rojos y achinados, supongo que igual que los míos ya que me picaban un poco, me contesto con un tono risueño. ¿Si tío ya está bien por hoy, ahora que hacemos?

Los dos seguidamente nos enganchamos a una carcajada que de repente y sin saber de dónde había salido, no podíamos parar al mismo tiempo no nos estábamos dando cuenta que entrabamos en un mundo que cambiaría totalmente nuestras vidas.

Ahora que hacemos… sonaba en mi cabeza, que ciego llevábamos.

Continuara….

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